El pasado 5 de febrero,  la autora Cristina Sánchez-Andrade, presentó su libro "Las Inviernas"  a los estudiantes de Cartagena.

Cristina Sánchez-Andrade nació en Santiago de Compostela en 1968. Hija de madre inglesa y padre gallego, se licenció en Periodismo y Derecho.

Escribió relatos que le valieron diversos premios literarios, como el de Cuentos de las Bibliotecas de la Comunidad de Madrid, y en el año 1999 publicó su primera novela, Las lagartijas huelen a hierba, una novela sobre la búsqueda de la identidad que sorprendió por su originalidad narrativa y su estructura. Bueyes y rosas dormían, su segunda novela, está ambientada en un tiempo indefinido, en un lugar opresivo, ficticio y arquetípico, no en vano llamado Pueblo; esta deliberada abstracción se disfruta en el resto de su narrativa.

Con Ya no pisa la tierra tu rey obtuvo el Premio Sor Juana Inés 2004, otorgado por la Feria Internacional del Libro de Guadalajara; la novela, con un protagonista colectivo, un conjunto de monjas, vuelve a dejar ver un tema recurrente de la autora, la asfixia de las protagonistas por parte de su entorno.

En Coco, novela la vida de la diseñadora francesa Coco Chanel y vuelve a utilizar este recurso para narrar la vida de Kristina de Noruega, princesa medieval del siglo XIII que viajó a España para contraer matrimonio con el rey español Alfonso X "El Sabio"; esta novela histórica se publicó en 2010 con el título Los escarpines de Kristina de Noruega.

Alejándose de la ficción, publica El libro de Julieta, una colección de anécdotas, y reflexiones sinceras, del día a día con su hija con síndrome de Down, Julieta.

Con su última novela, Las Inviernas, se va hasta una montaña recóndita algunos años después de la guerra. Superado el exilio, dos hermanas regresan a casa, a Tierra del Chá, su aldea, en donde topan de frente con un mundo entre mágico y tenebroso que recuerdan vagamente, de cuando eran niñas. A partir de ahí, todo está contado con suma sensibilidad, con un estilo inesperado, entre el lirismo, lo puramente narrativo y el humor, vehículos a los que se sube la escritora lo mismo para dibujar un defecto físico que para describir la bruma o narrar cómo entra la muerte en una habitación. Es un relato que leemos, pero que nació para ser dicho. La autora comenta que lo único que quería era plasmar todo un mundo de historias contadas a la luz del candil, casi con el cuervo posado sobre los hombros.

Algunas de las fotos del artícula han sido maquetadas por los alumnos Raquel Carrillo, Julia Hernández e Irene Fernández de 3º ESO.